La adherencia miofascial es la principal lesión que trato en mi consulta. Esta afección, también conocida como tejido cicatricial, se asemeja a cicatrices internas que se forman dentro del cuerpo. Actúan como un adhesivo que impide el correcto funcionamiento y movimiento de los distintos tejidos blandos del cuerpo: músculos, fascia, ligamentos, nervios y tendones.
La formación de adherencias es un mecanismo básico de protección del cuerpo. Al igual que la piel desarrolla callos cuando se fricciona en exceso, las zonas internas que sufren traumas repetitivos se endurecen, formando tejido cicatricial.
Estas adherencias pueden ser causadas por diversos factores, como lesiones traumáticas, cirugías, inflamaciones crónicas, o incluso posturas incorrectas mantenidas durante largos períodos. Los síntomas asociados incluyen dolor, rigidez, reducción de la amplitud de movimiento, y, en algunos casos, sensación de debilidad o entumecimiento en la zona afectada.
COMO SE FORMAN LAS ADHERENCIAS
El principal mecanismo de formación de las adherencias es el estrés repetitivo. Cuando sometemos a nuestro cuerpo a más trabajo del que puede soportar, como ocurre con el ejercicio intenso o largas horas sentado, se crean pequeñas roturas en el músculo llamadas “microtraumas”. Para reparar estas lesiones, el cuerpo genera adherencias, similar a cómo se forma tejido cicatricial en un corte. De hecho, la adherencia y el tejido cicatricial son técnicamente el mismo proceso.
El cuerpo produce colágeno para reforzar el área afectada, de manera similar a cómo se forman las cicatrices en una herida.
La adherencia más fácil de entender es la que se produce en el interior de los músculos. Cuando un músculo tiene una cantidad significativa de adherencias en su interior, pierde fuerza y elasticidad. Esta área con adherencias no podrá contraerse ni estirarse con normalidad, afectando su funcionalidad.

¿Qué es un atrapamiento nervioso?
Uno de los principales tipos de adherencias fibrosas que trato en mi consulta son los atrapamientos nerviosos. Los nervios, que son como cuerdas con una longitud finita y cierta elasticidad, pueden quedar adheridos a otras estructuras del cuerpo, como músculos y huesos, mediante adherencias. Este atrapamiento puede causar una variedad de síntomas, incluyendo tensiones, dolores y debilidad, debido a que interfiere con la capacidad de los nervios para transmitir señales eléctricas entre el cerebro y el resto del cuerpo. Uno de los principales problemas que causan las adherencias es cuando están pegadas a un nervio, ya que los nervios no se pueden estirar, así que cuando están fijados por una adherencia, el problema se agrava.
Tradicionalmente, los atrapamientos nerviosos se trataban con técnicas de estiramiento o con cirugía. Pero el tratamiento directo para liberar las adhernecias que rodean al nervio supone resultados más directos y eficaces.
Adherencias:
- Se forman con el estrés de la vida (todos desarrollamos adherencias)
- Hace que tus músculos estén más débiles y menos flexibles
- También se forma en tendones, fascia, nervios y ligamentos
- Muy frecuentemente no son diagnosticados
- No aparecen en radiografías o pruebas de imagen
- Crean atrapamientos nerviosos
